TELEFONÍA MÓVIL
Hoy en día, el ser humano se mueve rápido. Vivimos en un mundo en el que el estrés se alza como claro dominador, un mundo en el que la perdida de un segundo puede ser vital en muchos sentidos, un mundo en el que el hombre pretende llegar a todas partes sin ser un dios… pero, ante todo, se trata un mundo en el que el ansia de satisfacer todos estos requerimientos nos ha llevado a reducir al hombre y a la maquina en un mismo ente, como dos partes de un todo…
En este marco es en el que se sitúa el campo de la telefonía móvil, una tecnología tan utilizada en la actualidad, que podemos decir que ha llegado a convertirse en una prolongación del propio ser humano…
Cierto es que, hablando de este modo, cualquiera diría que se trata de una tecnología milenaria, o, como poco, de principios del siglo pasado; pero, aun teniendo en cuenta que las bases sobre las que se asienta el concepto fueron establecidas hace casi un siglo, lo cierto es que la telefonía móvil vivió su verdadero auge a finales de los 90, gracias al abaratamiento de precios que sufrieron los distintos dispositivos celulares, y que los hizo alcanzables a todo el mundo que dispusiera de un poder adquisitivo medio.
Y, como si se hubiera contagiado de esa era de estrés que nos domina, la telefonía móvil ha evolucionado de manera vertiginosa en esta última década para adaptarse a las necesidades de nuestro tiempo. Así, los celulares han pasado de ser dispositivos de casi un kilo de peso, transporte más bien incomodo y únicamente utilizables para realizar llamadas a ser aparatos planos y ultraligeros, que caben en la palma de una mano, y con un conjunto de funciones integradas (mensajería juegos, WAP, Bluetooth, etc.) que lo convierten en un reducido centro multimedia con multitud de posibilidades que van más allá de las simples llamadas.
De dicha evolución, del concepto y de toda la parafernalia y tecnología que rodea a estos dispositivos se hablará en el siguiente artículo, en el que además se intentará dar una visión general de la aplicación y relación de la telefonía móvil con otras tecnologías paralelas a ella.
Comencemos pues.
A estas alturas es casi improbable que alguien confunda un teléfono celular con otro inalámbrico, ya que, aunque los dos son “teléfonos móviles” (en el sentido de que permiten una cierta independencia con respecto a cables y movimientos), el alcance de estos últimos queda reducido al permitido por el receptor instalado en el domicilio. A pesar de que estas distinciones son más o menos obvias, lo que no es tan evidente es el concepto de celular en si, que se encuentra muy desvirtuado por los usuarios.
Definimos teléfono móvil o celular como un dispositivo electrónico de comunicación, normalmente de diseño reducido y sugerente y basado en la tecnología de ondas de radio (esto es, transmite por radiofrecuencia), que tiene la misma funcionalidad que cualquier teléfono de línea fija. Su rasgo característico principal es que se trata de un dispositivo portable e inalámbrico, esto es, que la realización de llamadas no es dependiente de ningún terminal fijo y que no requiere de ningún tipo de cableado para llevar a cabo la conexión a la red telefónica.
Además de ser capaz de realizar llamadas como cualquier otro teléfono convencional, un celular más o menos moderno suele incorporar un conjunto de funciones adicionales, tales como mensajería instantánea (sms), agenda, juegos, etc., que aumentan la potencialidad de utilización de estos dispositivos. Es más, su desarrollo y exigencia ha llegado a tal punto, que ya se puede hablar incluso de términos tales como memoria RAM y ligarlos al uso de móviles, dentro información de todo tipo (audio, video, texto, etc.), lo que hace de ellas un complemento perfecto tanto para el hombre de a pie como para el de negocios.
Su manejo suele ser sencillo, ya sea a través de la escritura sobre una pantalla (sensible electrónicamente) mediante un “stick” especifico, o de un pequeño teclado (su integración o no en el propio dispositivo es opcional).


